Sin miedo: Entre tumbas y muertos familias de El Salvador viven dentro del cementerio. Foto: Pixabay (Imagen temática)
Místico

Entre tumbas y muertos, familias de El Salvador viven dentro del cementerio (Video)

Son alrededor de 400 habitantes quienes comparten sus vidas en el cementerio municipal de Antiguo Cuscatlán
 

Por: Karen Magallanes/ Xinhua

El Salvador. Puede parecer una escena de terror, pero no es más que una historia de la vida real, donde algunas familias han formado su propia comunidad que han llamado Colinas, dentro del cementerio municipal del Antiguo Cuscatlán, en El Salvador. Ahí pasan sus días, entre tumbas, conviviendo con muertos y hasta hablando con ellos, tienen una razón para hacerlo, decidieron huir del clima de violencia que el país está pasando. 

 

Lee también: La 'Isla de la Muerte', donde los huesos y el terror emergen de los suelos

Familias enteras, entre ancianos, adulto y hasta niños, han establecido sus viviendas dentro del cementerio, no sienten miedo, eso está muy lejos de sus vidas ahora.  Han encontrado en el panteón un refugio; para ellos estar ahí es "respirar paz". 

La escasez de vivienda afecta a alrededor de novecientas 94 mil familias en San Salvador, el lugar más densamente poblado y pequeño de Centroamérica, un panorama que ha obligado al acentamiento de viviendas de este tipo, en lugares impensables, en cementerios donde ha perdido el miedo. 

 

Ana Ramos, miembro de la comunicad de Colinas, que habita dentro de este cementerio, expresa:

Paso a media noche y no existen los muertos, no asustan los muertos. No, si los que asustan son los vivos. 

 

 

Entre las lápidas puede escucharse la música que los alegra, los niños juegan con sus balones entre pasillos, en otros puntos están los tenederos donde las madres tienden la ropa, y además, también cocinan y se reunen con sus amigos y otras familias. 

Convivir y hablar con los muertos es algo normal 

También han aprendido a hablar con los muertos, con quienes pasan los días. 

 

Gloria Valencia, una mujer mayor que es miembro de la comunidad, se dedica a cuidar jardines, su oficio desde que llegó al cementerio. 

Ese es mi trabajo desde que yo llegué aquí, yo lo vivo lo disfruto. Hablo con ellos (los muertos), dice Gloria. 

La mujer también agrega que, cuando les habla, les dice que se pongan lindos, "les traigo esto, les voy a poner esto, se ponen lindos", expresa. 

Yo siento que escuchan, dice Gloria. 

 

Pero este no es el único caso, la historia se repite en más cementerios de El Salvador, y otros países como Venezuela y Filipinas, donde por generaciones la convivencia con los seres del más allá es una cuestión normal. 

Colinas es solo el ejemplo del subdesarrollo urbanístico que vio nacer San Salvador. Se formó en 1956 con apenas cuatro familias, el lugar tenía dos dueños, una parte era particular y la otra del municipio, pero la dueña no pagaba impuestos desde hace un tiempo, cuando los habitantes se enteraron, decidieron tomarla y acentarse aquí como una comunidad. 

 

Los invisibles de la 'sociedad'

Poco a poco estas tierras se fueron poblando hasta alcanzar los 400 habitantes, quienes sin miedo y sin nada que les incomode, conviven diariamente con el cementerio. 

Sin embargo, ellos parecen ser invisibles a ojos del Gobierno, quien a falta de espacios para reubicarlos, los ha dejado que hagan aquí sus asentamientos. 

 

 

 

 

Pero a los habitantes de Colinas no les preocupa ser reubicados, ellos dicen que aquí viven tranquilos, y prefieren convivir con muertos que salir a las calles a sufrir de los malestares que aquejan a la sociedad "de afuera" en el país centroamericano.

Lee también: Entre el misterio y la incineración: el rito hindú más extraño de Bali

Y sí, puede parecer increíble porque lo es, pero, en realidad ¿Te animarías a vivir en el cementerio? 

Lee También

Suma tu comentario