Nueve palabras que los papás nunca deben decirle a sus hijos
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Nueve palabras que los papás nunca deben decirle a sus hijos

El vocabulario que se maneja con los hijos, debería ser sano, de manera de que los forme y con fuertes cimientos de valores

Por: Diana Palacios García

El vocabulario que se maneja con los hijos y la forma de hablar con ellos, debería ser sano, de manera de que los impulse a conservar los buenos valores y a tener una excelente formación como seres humanos.

Pues muchas de las frases que se utilizan para dirigirse a ellos, podrían ser perjudiciales para su educación debido a que se quedan grabadas para siempre en sus mentes.

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Nueve palabras que los papás nunca deben decirle a sus hijos. Foto Pxfuel

Hay que tomar en cuenta como adultos, que la manera en que se les hable a los hijos, puede dejarlos marcados de por vida, así que ¡aguas!

Entre las nueve palabras que no se debe decir a los hijos, se encuentran las siguientes:

  • Mandón: El problema de aplicar este término a un niño o niña, es con fines de criticarlos sin pensar en el daño psicológico que se les puede causar. Es decir, al llamarlos así, se les hace ver desde niños, las pocas posibilidades de adquirir el papel de líder. En ese sentido hay que buscar alguna alternativa que le haga saber que no debe de tener tanta rudeza con sus amigos o con las personas que interactúe.
  • Consentido: El hecho de tener muy consentido a un hijo, depende netamente de los papás, y en ese sentido, el carácter con el que crezcan, es atribuido con la total responsabilidad a ellos. Puede ser un daño que perjudique directamente su vida, pues cuando lleguen a una edad adulta, querrán seguir teniendo todas las oportunidades a sus pies y en ese sentido, pueden frustarse al ver que la vida no es tan fácil como se la hicieron ver sus padres en su niñez.
  • Listo: Llamar así a un niño, puede ser un arma de dos filos, pues por un lado, elogiarlo de manera repetitiva puede levantarle el autoestima, pero lo cierto es que, las personas suelen ser listas en un determinado tema y en otros no. Por lo que llamarlos así, pudiera causar un problema al grado de que cuando se enfrente a un problema que no puede resolver por sí solo, podría causarle una crisis de identidad. Así que no hay que exceder los límites de llamarles así.
  • Egoísta: Los niños son egocéntricos por naturaleza de forma inherente. Y no desarrollan por completo la teoría de la mente hasta que no cumplen 3 años. ES decir, ellos actúan por instinto sin saber a quién hace sentir mal su comportamiento o su despotismo. En ese etapa, si se les llama egoístas, definitivamente no van a comprender el término. Una vez que crecen, hay que hacerles saber de otra forma que no deben actuar egoístamente para no entorpecer (entre otras cosas) su interacción con sus familiares, amigos, etc.
  • Mentiroso: El primer problema que se desprende de llamarles bajo este término es que los niños no actúan con maldad cuando mienten, por lo que al estar esuchando que se les llama así, van creando una mentalidad dañiña que puede afectar en su futuro. El segundo problema es que se pasan por alto todos los logros intelectuales que ha alcanzado un niño al decir una mentira, logros que, de hecho, deberían celebrarse.
  • Princesa: El contratiempo con esto, radica en fomentar la autosuficiencia, el valor y una imaginación libre para conocer otros roles que no tengan que ver con castillos y príncipes apuestos. Sin embargo, ese entorno soñado, no va a roderla por siempre, por lo que desde pequeñas hay que ayudarles a que pongan los pies sobre la tierra.
  • Rompecorazones: Durante las edades tempranas de los niños, llamarles así, podría generar un adelanto significativo en su etapa de enamoramiento, haciendo que pierda la realidad sobre lo que le corresponde vivir como niño. Lo que se sugiere, es que no se le llame así de manera innecesaria e irresponsable, ya que esto podría acarrear problemas graves en su futuro.
  • Es****do: Evidentemente es una palabra que subestima a los niños (incluso a los adultos) al grado de que cuando uno se equivoca durante una actividad que está realizando, es muy común autonombrarse así. Y se hace tan cotidiana esta forma de llamarle así a las personas, que no hay manera de reparar el daño mental que se va formando antes esta forma tan humillante de llamarlas así.
  • Pe***jo: Es sin duda, una de las formas más ofensivas y denigrantes de llamarle así a una persona, y con mayor razón a un niño... Cuando se cae en el error de llamarle así a una persona, no hay marcha atrás de reparar las grietas que pueda generar en una relación cualquiera que ésta sea, como padre-hijo, maestro-alumno, jefe-empleado, etc. Así es que es mejor, buscar una alternativa mucho más sutil para hacerle saber a la persona o al niño en este caso, lo que se piensa de él o ella pero siempre buscando la mejoría, nunca agradiendo u ofendiendo.

Con información de https://www.melodijolola.com/

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