No le gritarás más a tus hijos gracias a Inuit, un método milenario
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No le gritarás más a tus hijos gracias a Inuit, un método milenario

Los hijos en su etapa más difícil, pueden llegar a ser groseros con los papás, y en consecuencia, éstos reaccionan con regaños y gritos

Por: Diana Palacios García

Es normal que ante una mala actitud, berrinche o grosería que hagan los hijos, los papás reaccionemos con gritos y regaños.

Y aunque parece imposible, existe un método milenario llamado Inuit, pero ¿de qué se trata esto?, ¿qué beneficios nos traerá?, ¿es fácil aplicarlo? Aquí te damos todas las respuestas:

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Este método fue descubierto en 1970 por el antropólogo Jean Briggs, quien en medio de una expedición en Alaska, se percató que los padres de familia de las tribus Inuit, no les gritaban a los niños, incluso ni en los momentos de estrés y más bien mostraban un control absoluto de sus emociones, realmente increíble. Pero, te preguntarás, ¿cómo lo lograban?

El método se basa en una sola regla “No grites ni le grites a los niños”, pues los niños aprenden a través de los ejemplos entonces, si tu le gritas y haces berrinche, él hará lo mismo.

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¿Parece sencillo, verdad? La premisa suena muy fácil, sin embargo, aunque muchas veces los padres de familia intentemos guardar la calma, los hijos sobrepasan nuestros límites de paciencia, pues pareciera oomo si su inteligencia emocional, no tuviera fin.

De alguna manera, nos hace explotar fácilmente con sus malas e incorrectas actitudes y ojalá con una vez que se hablara con ellos, entendieran lo que deben y no hacer; sin embargo, esto resulta más difícil de lo que parece.

Como normalmente decimos: una cosa es la espectativa que como padres podamos tener al aplicar con mucho gusto este método, la otra, es la dura y triste realidad... pues si hubiera buena respuesta por parte de los hijos, este método sería más fácil de aplicar, y en todo caso, no habría necesidad de aplicarlo.

Es un hecho que de acuerdo a las actuaciones de los padres, los hijos reaccionan y tratan de hacer lo mismo, pues normalmente copian patrones de comportamiento, de las personas con las que más conviven o de las que más respetan.

Cada día que pasa, pensamos que el día siguiente podría ser mejor y es omo si al empezar de nuevo, tuviéramos una hoja en blanco, en la que escribiremos una nueva historia.

Lo que sí es un hecho, es que cuando nuestros hijos están en sus primeras etapas de vida, es cuando debemos imponer límites de comportamiento para que cuando crezcan, no se nos haga tan complicado lidiar con ellos.

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