Cómo nació el número Cero, protagonista de una larga historia
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Cómo nació el número Cero, protagonista de una larga historia

El número cero, sin duda, representa una dualidad, por un lado, los grandes anhelos de los seres humanos así como, la ausencia de un factor.

Por: Diana Palacios García

A primera vista, puede parecer que el número cero es la nada. De hecho, hasta hacer relativamente poco tiempo, y de todas formas, las personas podían hacer cuentas y cálculos.

Sin embargo, su llegada lo cambió todo. Pero antes de ser incorporado a las matemáticas, el cero tuvo que dar una dura batalla durante más de 1,500 años para convertise en un númeo por derecho propio.

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El cero apareció por primera vez en el año 300 a.C. en Babilonia. Para ese entonces, los babilonios llevaban cientos de años usando el llamado "sistema numérico posicional", en el que cada dígito, adquiere su valor en función de su posición.

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Por ejemplo, en nuestro sistema numérico, que también es posicional, no es lo mismo el número 2 que el número 2 con un 5 al lado derecho, pues se convierte en 25 y el valor posicional del 2 también cambia de unidades a decenas.

Entre otras cosas, para diferenciar del número 25 del 205, tendría forzosamente usar un cero de por medio, pero en aquellos entonces se dejaba un espacio vacío, lo cual, no resultaba un método tan confiable o sencillo de entender, por lo que crearon un símbolo para representar la presencia de la ausencia.

Lo sorprendente es que los mayas, estando geográficamente a 12,000 kilómetros de distancia estuvieron en sincronía, surgiéndoles el mismo razonamiento, sin embargo, su representción gráfica fue mucho más compleja que la de los babilonios y por mucho, más que nuestro signo actual representado por un óvalo vertical.

Pues el cero no era representado por un solo símbolo, sino por varios... En ocasiones, el cero era representado por un hombre con la cabeza hacia atrás, otras veces, por algunas figuras enteras o la mitad de una flor y en el peor de los casos, figuras imposibles de descifrar.

Por lo que tampoco representaba un número como tal. Pasaba algo similar como con el signo de puntuación llamado coma (,) que además se servir para separar ideas en un párrafo, en algunos países alrededor del mundo, en vez de utilizar el punto para los números decimales, se utiliza la coma.

Pues la coma es parte del sistema decimal, sin embargo, no es un número. Tener un signo para representar el cero es importante, pero salto conceptual realmente brillante se dio en el año 630 d.C. en la India y no es casualidad que el descubrimiento se diera en ese país.

Pues para los ancestros indios, los conceptos de la nada y la eternidad, eran parte fundamental de su sistema de creencias, ya que partían de que el universo nació de la nada, y la nada es el objetivo final de la humanidad. Por ese motivo, desde su percepción cultural, pudieron tomar el cero para representar el vacío sin problema alguno.

Incluso, se tiene la idea de que la forma circular del símbolo del número cero, representa el ciclo de la vida, o lo que también se le conoce como la serpiente de la eternidad. Pero otras culturas le atribuyen un origen más terrenal, ya que dicen que su representación gráfica surge de la forma en la que los indios hacían sus cálculos, es decir, sobre el suelo con piedras.

Lo que pasaba es que hundían las piedras en la tierra y al quitar alguna, quedaba un agujero en la misma, dando la conversión de "algo a nada" con cierta forma circular, por lo que, se presume que de ahí, determinaron darle el símbolo que hoy en día tiene.

Sin embargo, para que el cero esté representado por un símbolo y tenga el rango de número al igual que los otros dígitos, era necesario constituir reglas matemáticas sobre cómo sumar, restar, multiplicar y dividir con el cero (que son las operaciones básicas de las matemáticas). La premisa estuvo a cargo del matemático de origen indio, llamado Brahmagupta (598 a.C a 65 d.C).

Aunque las divisiones con cero demostraron tener problemas que perduraron por siglos. Y aún así, las ideas de este matemático lograron establecerse en en China y el Medio Oriente, donde el cero fue incorporado a los números que usamos actualmente. 

De esta manera, con sólo 10 dígitos, que son del número 0 al 9, podemos pensar en inumerables cantidades desde aquellas que llevan un dígito, hasta la que llevan más de 10 (aludiendo cantidades exorbitantes como los billones).

Por lo que el cero empezó a ser muy eficiente y en consecuencia, los números empezaron a volverse cada vez más abstractos y perder su correlación con objetos de la vida real. De tal manera que ya no eran representados por objetos (incluso, comestibles) o animales.

Esta evolución en su constitución beneficiaba particularmente al cero, el cual, designaba concretamente a la nada. Sin embargo, aún le faltaba lo más difícil.

Cuando por fin llegó al occidente (América) en el año 970, lejos de ser aceptado por su gran poder, fue rechazado y hasta prohibido. El problema que se encontraba es que le abría la puerta a los números negativos y éstos, a su vez, legitimaban el concepto de deuda y préstamo que era precisamente, como lo determinaban los indios.

Pero el problema radicaba en la parte económico, sino que era visto como aceptación de un mundo sin Dios, algo que desaprobó rotundamente la iglesia católica. Pues tuvieron que pasar cientos de años tras llevarse a cabo debates científicos y filosóficos así como religiosos, para que finalmente se diera la completa aceptación del cero en el siglo XV.

A esas alturas, podría parecer que el cero fue el toque final de nuestro actual sistema numérico indo-arábigo. Pero dio inicio a un nuevo paradigma que trascendió en las matemáticas y cambió para siempre las demás ciencias exactas naturales como la física, química, biología, y las sociales como la economía y algunas otras.

Permitió a los números alejarse de las necesidades prácticas como el conteo de los días y volverse en entidades abstractas con vida propia. Así, el cero, pasó de ser la nada, a convertirse en una de las mayores innovaciones de la humanidad. 

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